¡Bartolomé Leal al habla!
Blog de novela policial y negra
Seguramente muchos lectores de este blog están enterados de que las últimas décadas han estado dominadas por el boom de la novela negra de autores suecos. Un fenómeno no sólo editorial, digamos negocio con libros, sino que una verdadera cantera de buena lectura. Un nuevo aire en nuestro género predilecto y, además, profusamente traducido al castellano. A fin de comunicar la buena nueva a los que se inician en la lectura, vamos a recordar a un trío de autores imprescindibles y sus mejores obras.
Pero antes, un recuerdo de los pioneros. Cuando alguien se pregunta, ¿por qué este auge de la novela policial en Suecia?, me permito recordar a sus iniciadores. Una pareja de escritores, marido y mujer, Mar Sjöwall y Per Wahlöö escribieron durante los años 60 y 70 una decena de novelas protagonizadas por Martin Beck, de la policía de Estocolmo. Fueron traducidos por entonces al castellano y aún se pueden hallar aquellas ediciones. Los mejores títulos, para mi gusto: Roseanna (1965), El carro de bomberos desaparecido (1969) y La habitación cerrada (1972). El tema de las costuras del “milagro económico sueco” es mostrado por estos autores con fuerte contenido crítico.
Tendrían que pasar 30 años hasta la irrupción de un autor espectacular: Henning Mankell. Su detective se llama Kurt Wallander, un humanista al estilo del comisario Maigret, preocupado por los aspectos humanos tras el crimen. Doce obras con Wallander, todas entre buenas y excelentes, novelas largas y contundentes, relatos llenos de sorpresas, hacen que cueste elegir las mejores. Menciono las que más me han cautivado: Los perros de Riga (1992), La quinta mujer (1996) y La pirámide (1999), que es un conjunto de cuentos. Mankell ha escrito otros libros en registros diferentes y de acuerdo a lo que él mismo ha informado, padece de cáncer.
La aparición de Stieg Larsson, una década después, es otro hito en la novela negra sueca. Periodista, logró la fama tras la publicación de su trilogía Millennium, formada por Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007). Larsson murió a los 50 años de un ataque al corazón, antes de ver publicadas sus obras y dejando a los que pudieron leerlas posteriormente con una sensación de desolación. Por si alguien se conforma, La voz y la furia es un libro con sus artículos periodísticos, bastante interesante sin duda y donde está el germen de Millennium. Hurga en la extrema derecha escandinava, en los derechos de las mujeres, en el racismo y en la intolerancia religiosa, por resaltar los tópicos principales de ese libro.
Afortunadamente, no dejó de aparecer la autora que faltaba, a manera de relevo. Una digna representante del nuevo milenio y de la tradición negra sueca. Su nombre: Åssa Larsson (sin parentesco con Stieg). Es la creadora la abogada Rebecka Martinsson, protagonista de sus obras. Este personaje es de la mayor complejidad y se enfrenta, libro tras libro, a situaciones que para cualquiera serían el camino a la destrucción cuando no a la autodestrucción. Al 2012, la Larsson lleva cinco novelas protagonizadas por la valiente Rebecca, y puedo dar fe de la fuerza y la calidad literaria de al menos dos: Sangre derramada (2004) y La senda oscura (2006), traducidas al castellano y pirateadas como corresponde, para el alcance de todos los bolsillos.
