¡Bartolomé Leal al habla! – Blog de novela policial y negra
Medio negro y medio judío, autor de novelas policiales protagonizadas por un detective afroamericano (Easy Rawlins) y de libros de ciencia-ficción, lector compulsivo, hippie y estudiante de escritura creativa; luego profesor universitario y computín, ensayista y activista político, Walter Mosley (nacido en 1952) es una figura prominente en el actual ruedo del género negro. Su detective, veterano de la II Guerra Mundial, no es un tipo que esté precisamente del lado de la ley en el sentido más represivo del término, sino que a veces la sobrepasa cuando se trata de apoyar a sus hermanos de color. La literatura de Mosley está lejos de los juegos de ingenio de la novela de enigma, sea la de Ellery Queen, S.S. Van Dine o Erle Stanley Gardner, por sólo nombrar a los más conocidos representantes estadounidenses de esa corriente.
Walter Mosley entró a la arena del género policial con El diablo vestía de azul (1990), un libro que se distinguió por su toque de veracidad y por su incursión en los bajos fondos de la cultura afroamericana de los años 40. Quizás habría pasado desapercibido, siendo un buen libro, si no hubiera sido porque el entonces presidente Bill Clinton no lo hubiera señalado como su autor favorito. Durante un viaje a Nueva York me lo recomendaron, lo compré, lo leí y lo disfruté. Allí nace su detective privado, Easy Rawlins, un sujeto negro siempre más o menos en conflicto con la autoridad oficial, pero útil para ellos porque es capaz de incursionar donde los polis no se atreven. Un amante de los autos usados, de la comida chatarra… y del jazz, por supuesto.
Easy opera durante los años 60 en Los Ángeles, California, por lo tanto su serie tiene algo de retro. En El caso Brown (2002) despliega uno de sus mejores atributos narrativos, que es la organización polifónica del relato, con muchos sucesos, personajes que entran y salen, raccontos y saltos al futuro. Empieza con la muerte de un personaje recurrente en Mosley, el Ratón, un gángster genial, violento y lleno de recursos, que ayuda al detective en maniobras de algún corte benévolo, aunque siempre sacando una tajada. El Ratón, no obstante, es personaje importante en buena parte del libro.
Muerte escarlata (2004) es otro de los puntos altos en su narrativa. Testimonia una época dura en la lucha de los negros por sus derechos, cuando en Los Ángeles en 1965 se producen levantamientos populares con barricadas, saqueos e incendios de tiendas que dan lugar a violentas oleadas de represión. Rawlins comprende la bronca de sus hermanos negros, pero también se compadece de los modestos comerciantes, empleados y taxistas que sufren las consecuencias de esas situaciones. Volvemos a encontrar al Ratón, que como suele ocurrir con los personajes secundarios, se roba la película.
Mosley lleva 11 libros a la fecha con su personaje el detective Easy Rawlins. Si hay alguna influencia distinguible es Dashiell Hammett, faro de la corriente de novela negra llamada hardboiled; y también el maestro afroamericano Chester Himes. Beso canela (2005) y Rubia peligrosa (2007) también están traducidos. Ya que se trata de leer, paso el avisito de que varios de estos libros están disponibles a precios moderados en la Librería Chilena, en la Alameda, donde con frecuencia llegan autores interesantes del género policial y negro. Los he visto también en los quioscos de San Diego, sin olvidar las bibliotecas públicas (metro, municipios, museos). Quien busca, encuentra.
