¡Bartolomé Leal al habla! : Blog de novela policial y negra

 

Muchos aficionados han hecho su propia lista de las mejores novelas del género. No sólo ellos sino que los críticos, las revistas y diarios, los autores, las asociaciones de escritores, las librerías, en fin, todos sacan alguna. Hay incluso libros dedicado a tales listas. Mi propia lista ha ido cambiando con el tiempo y siempre es incompleta. A todo riesgo, permítanme proponer la que sigue, por orden alfabético de autores:

1. La máscara de Dimitrios (1939), por Eric Ambler. Un escritor llamado Latimer encuentra en la morgue de Estambul el cadáver de Dimitrios, un conspicuo espía. La búsqueda lo ha llevado a Inglaterra y los Balcanes, tras una confusa red de crímenes, política, conspiración y drogas, en el período entre las dos guerras mundiales.

 

2. El caso de las trompetas celestiales (1947), por Michael Burt. El joven académico Roger Poynnings se ve enfrentado a un crimen cometido con la ayuda de unas flores venenosas, en una trama que roza lo fantástico por la presencia de un grupo de brujas; todo ello con la ayuda de sus tíos, un arzobispo y un mariscal de campo británicos.

3. La Dalia Negra (1987), por James Ellroy. Se trata de la novelización de un crimen real, el de una mujer de vida disipada, aprendiz de estrella de Hollywood, cuyo cuerpo ha sido brutalmente mutilado. Un crimen nunca resuelto por la policía. El libro sigue a varios investigadores que compiten, por distintas razones, en dilucidar el caso.

4. Santuario (1931), por William Faulkner. Un criminal con prontuario, Popeye, rapta y viola a una estudiante, hija de un juez, y la mete en un burdel. Asesina además a su novio, un tipo de mala vida. El juicio es parte de la novela, que se desarrolla en el condado de Yoknapatawpha, inventado por el autor para ambientar sus narraciones.

5. El gran arte (1983), por Rubem Fonseca. Un asesino de mujeres deja su firma en la forma de un tajo en la cara de sus víctimas. Considera que matar es el más grande arte, lo cual sustenta en referencias a autores clásicos. A partir de tales crímenes, el autor despliega una descarnada observación del lado más oscuro de nuestra sociedad.

6. Fuego en la carne (1957), por David Goodis. Cinco personas son quemadas vivas en una tienda. La policía busca a Blazer, un vago pirómano y borracho. Lo defienden sus pares. El ambiente es deprimente, una Filadelfia fría y nada acogedora, personajes tristes y derrotados, por uno de los más negros y desesperados poetas del género. 

7. El tercer hombre (1949), por Graham Greene. Un escritor, Rollo Martins, llega a Viena, ocupada por varias potencias tras la segunda guerra mundial. Busca a un amigo supuestamente muerto en un accidente, para descubrir que es un crápula, enfrentándose a un dilema moral típico de su autor. Originalmente fue concebida para el cine.

8. Cosecha roja (1927), por Dashiell Hammett. El Agente de la Continental es citado a “Poisonville” por el editor de un periódico para un asunto laboral. Es asesinado antes que el detective llegue. Mafias y policías corruptos desencadenan una guerra a varias bandas. El gobernador manda tropas. Hasta el detective es sospechoso de crímenes.

9. Cuerpo a tierra (1983), por Jean-Patrick Manchette. Martin Terrier, un tirador, se va a retiro debido a innumerables complicaciones propias de su oficio. Su intento por volver al hogar se revela una pesadilla, no puede liberarse de su fama. Pierde mujer, dinero, amigos y prestigio. La obra amarga de un autor francés progresista.

10. Traidores a todos (1966), por Giorgio Scerbanenco. Segunda novela con el Dr. Duca Lamberti, ginecólogo, el investigador criminal creado por este autor italiano de origen ruso. Transcurre en Milán y trata sobre la pesquisa del asesinato de un mafioso que ha conocido en la cárcel, a cambio de cierta delicada operación a una dama.

11. El hombre del balcón (1967), por Sjöwall y Wahlöö. La novela, con el inspector Martin Beck, trata un tema de pedofilia. Los policías siguen la pista de un asesino violador de niñas en Estocolmo, en pleno verano, a lo cual se suman las tribulaciones personales del protagonista. Una obra de los fundadores de la novela negra sueca.

12. Muerte de un lago (1954), por Arthur Upfield. Es la No. 17 de la serie del detective mestizo Napoleón Bonaparte, que investiga un misterio en la Australia profunda. Un lago ancestral se seca por razones climáticas, dejando a animales, plantas y ganaderos en colosal estupor. ¿Aparecerá allí el cadáver de un joven hacendado desaparecido?

Hasta aquí mi lista. Es cierto que faltan autores celebérrimos y muchos libros, lo cual puede ser imperdonable; sólo he querido poner algunos me han gustado, tras décadas de lectura. Los brevísimos resúmenes no dan cuenta, por cierto, de su  riqueza. Tengo otra lista de 12 novelas que voy a poner luego; y otra de cuentos policiales y negros.

Como dato, casi todos estos libros prodigiosos están disponibles en El Rhinoceronte, una librería privada para los amigos y amigas (ver aviso en esta misma página).

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