
¡Bartolomé Leal al habla!: Blog de novela policial y negra
Este autor francés nacido en 1949 en Saint-Denis se ha transformado en uno de los referentes de la actual novela negra francesa. Forma parte de una pléyade de autores post-Simenon que han dado lo mejor del género en un país donde tanto gusta a la masa lectora. Jean-Patrick Manchette se podría decir que fue el pionero de este llamado “néo-polar” más o menos politizado, en el mejor sentido, a quien siguieron otros escritores de talento y oficio como Thierry Jonquet, Fred Vargas (en la línea de Simenon), Jean-Claude Izzo (el maestro del negro marsellés), Michel Pennac y Pierre Magnan (en Provenza).

Didier Daeninckx, es el autor de un libro fundamental en varios ámbitos, Meurtres pour mémoire (1984), traducido al castellano como Asesinatos archivados, que novela dos episodios negros de la historia francesa: la Ocupación nazi y la guerra de Argelia. Un libro de gran éxito de público, valoración crítica y polémica periodística. Un año más tarde, este autor publica un libro de menos suceso inmediato, aunque a fines de los 90 se reedita y transforma en noticia. Se titula Metropolice y se ocupa de los atentados terroristas en París en aquellos años por cuenta del fundamentalismo de los ayatolas de Irán. Sobre esta obra deseo abundar.
Es interesante hacer un paralelo con los recientes sucesos cruentos en la ciudad-luz. Primero que nada, queda bastante claro que París es uno de los lugares que suscita los odios más enconados en el delirio político/religioso/criminal desde hace mucho tiempo (quizá desde las invasiones vikingas y la expansión morisca medieval); en segundo lugar muestra que el virus del fanatismo islámico ha sufrido algunas mutaciones, aunque sigue siendo tan letal como siempre. No sólo amenaza, también ataca.
El espacio subterráneo del metro sirve como escenario para la novela, un lugar privilegiado para los sembradores de bombas. Un inframundo lleno de gentes sin mayor valía, inocentes (o con los pecados menores de ser vagos, empleados, estudiantes, punks, vendedoras de tiendas, inmigrantes, uno que otro ejecutivo apurado, músicos espontáneos, jubilados), quienes como se ha demostrado, son la presa predilecta de esos poseedores de la verdad religiosa. La novela Metropolice cuenta el caso de un terrorista iraní que se hace pasar por libanés (otro país convulsionado durante décadas) que finalmente fracasa en el intento, aunque su bomba produce estragos. Un asesino sicópata lo tira a las ruedas del tren. Su juntan pues el asesino colectivo y el enfermo mental, que terminan por compartir más o menos una misma peculiaridad sicológicamente hablando, dando lugar a una consonancia interesante para el análisis.
Una mujer policía, llamada Michèle Fogel, de la brigada de seguridad del metro, es la que conduce la investigación, con modales más de madre superiora que de comisario Maigret, actitud que se manifiesta sobre todo con su joven vice y competidor Alain Deligny. Bien ambos en todo caso, una pareja que sostiene la trama, manejada con eficacia por el autor. La policía logra desbaratar momentáneamente la escalada terrorista iraní aunque permanece latiendo la sensación de que el problema seguirá por mucho tiempo. Como que llega hasta este 2015, seguramente el suceso de sangre masivo más espantoso que nos deja el año que se acaba.
Muchos temas de actualidad aparecen en este libro de hace 30 años: la conexión con Bélgica para el escape de los terroristas, la agitación social como caldo de cultivo (en ese caso el Irán post-Shah, ahora Siria), París como una ciudad soñada aunque pecadora/enemiga para el asesino, el odio a la gente de otra religión, la preparación técnica y la sangre fría en materia de atentados, los misterios de la ciudad subsuelo, las dificultades para tratar con la demencia, la necedad policial… En cualquier caso, uno se queda pegado al sillón leyendo el libro, que transmite una enorme tensión y cuya acción galopa.
Circula una traducción hecha en España de Metropolice que no recomiendo para nada, pero de todos modos más vale leerla para encontrarse con este libro que es de alguna manera premonitorio; y que en su época fue un tanto ridiculizado por ciertos opinólogos mercenarios (en todas partes predan tales entes) que negaban la presencia de células terroristas en París, aquella ciudad maravillosa que no siempre ha sido ni será una fiesta.

