
¡Bartolomé Leal al habla! : Blog de novela policial y negra
Las aventuras del aristócrata Malko Linge, conocido como SAS, agente de la CIA, no se hallan precisamente entre lo más refinado que ofrece el género negro contemporáneo, que a menudo ha alcanzado altos niveles de calidad artística en autores como Tony Hillerman, Henning Mankel o Andrea Camilleri, comentados en este blog.

Son relativamente simples las tramas de la serie SAS: intervención en la política interna de un país vía el espionaje. La complejidad está dada por los contextos sociales y geográficos abordados. Las novelas consisten en una suerte de alternancia entre escenas violentas (peleas a puñetazos, intercambios de balas, bombazos sangrientos, secuestros o torturas), y escenas de sexo en vena cuasi pornográfica, nada de sutilezas. Todo esto adobado con harto humor y un uso moderado (o controlado) del argot, para no espantar al lector internacional.
Lo más notable de las novelas de Gérard de Villiers, aparte del hecho de ser un auténtico best-seller en Francia, es que por un lado hace viajar por el caos mundial (guerras, catástrofes, revoluciones o intrigas), desde el año 1965 en que se inicia la serie. Además, un lector que ha conocido los lugares donde transcurren los libros, puede constatar que ofrecen un alto grado de verosimilitud. El humor contrarresta los errores que se deslizan en ciertos detalles, los cuales añaden un toque de pintoresquismo al relato.
De lo que no hay nada es un mínimo apronte ético, como el que se halla inclusive en Hammett o Ellroy. Ni siquiera le preocupa el respeto al lector, porque la “empresa” Gérard de Villiers desliza impúdicamente publicidad de líneas aéreas, compañías de arriendo de autos, hoteles, joyerías y marcas de champagne. En el texto mismo, no en las contraportadas.
Una reseña de cuatro títulos (entre los 200 publicados al año 2013), es la que sigue:
Requiem por los “Tontons Macoutes” (1971) transcurre en el Haití del dictador François Duvalier. Aunque más bien de su cadáver. Acaba de morir, de puro viejo, el buen doctor que alguna vez venció al tifus y estudió la religión vudú, convertido en campeón de las maldades. Su cuerpo en descomposición (más bien su cabeza) es materia de disputa entre sus sucesores. Muchas cosas de la cultura haitiana surgen: los pintorescos nombres de la gente, el culto a los muertos, los giros del idioma créole, la hermosa arquitectura, el miedo a los zombies, las ambiciones de la élite mulata y, por cierto, las maniobras de la CIA para proteger los intereses norteamericanos. Si no es tan recomendable como la novela Los comediantes (1966) de Graham Greene, es un buen complemento para quien se interesa en el Haití de esos años. Muchas cosas no han cambiado demasiado.
El orden reina en Santiago (1985) se ambienta en el agitado Chile de Pinochet. Los enfrentamientos entre la resistencia armada y la implacable policía secreta del dictador, la DINA, constituyen el contexto en que entra en acción el agente Malko. Una descripción: “Santiago era una ciudad de una fealdad prodigiosa. Una mescolanza de Detroit y Buenos Aires, con calles tristes y bulliciosas, comercios vacíos, un cielo bajo y gris, edificios inmensos y negruzcos…”. Las conocidas y comprobadas andanzas de la CIA en Chile son festinadas con gracia en el libro. Aunque tal vez convenga más leer El gran taimado (1984) de Enrique Lafourcade o De amor y de sombra (1985) de Isabel Allende. De igual manera, la novela de Gérard de Villiers aporta lo suyo al mito santiaguino en clave negra, marca de fábrica de la dictadura militar.
Cacería al hombre en Perú (1985) se sumerge en las luchas entre Sendero Luminoso y el gobierno peruano de entonces, el primer y calamitoso período de Alan García. El agente de la CIA Malko Linge es enviado a Lima y luego a Tingo María, en la selva, para atrapar a Abimael Guzmán, nada menos. Va en busca de información sobre las conexiones de una colosal red de corrupción en el Perú, donde quienes mandan efectivamente (de Villiers dixit) son las mafias de la cocaína. Malko se relaciona con una constelación de personajes nada más perversos o pervertidos; y para amenizar, no le hace asco a un buen polvo. El libro da algunos atisbos de lo que se podría llamar el erotismo de las “cholas”: las de buena sociedad y las populares.
Agenda Kosovo (2008) es una misión de Malko en los Balcanes, que está relatada de tal forma que nunca se sabe adonde apunta. El agente de la CIA llega allí para una misión absurda y trata de entender, sin lograrlo, el monumental enredo de factores que explican la situación de esta provincia de la ex-Yugoslavia. El tema étnico-religioso se diluye cuando empiezan a operar las mafias de la droga y la prostitución, las luchas por el poder al interior de los partidos políticos kosovares y las maniobras de las potencias mundiales para imponer sus intereses. El protagonista, como nunca, deambula errático, fornicándose a funcionarias internacionales y matando malos a mansalva, en rol de vengador.
Si bien no precisamente fina, es atractiva la serie del perseverante Malko Linge. Un inconfundible producto francés, no exento de cierto perfume progresista. Aunque, claro, en lugar del optimismo dialéctico de Sartre, se inclina más bien por el pesimismo anárquico de Céline. Saludable actitud en estos tiempos. Como dato para el lector, muchos de estos títulos están traducidos. Tenemos algún stock en la librería El Rhinoceronte, en francés y castellano.
