libreros-rafflers

¡Bartolomé Leal al habla! : Blog de novela policial y negra

 

Uno de los primeros libros serios, mejor digamos para adultos, que cayó en mis manos en la niñez fue uno titulado Raffles, cuyo autor era E.W. Hornung (1866-1921), inglés. Un conjunto de cuentos de misterio protagonizados por un imposible personaje que robaba o mataba con algún trasfondo social. No era en absoluto un delincuente convencional. Estaba inspirado sin duda en el héroe medieval Robin Hood. Mi libro, de la mítica colección “La Linterna” de Zig-Zag, había sido publicado en 1945. Lo conservo aún, tan frágil como una magdalena embalsamada de los tiempos de Proust.

libreros-rafflers

Después me enteré que Hornung, el autor, había sido cuñado de Conan Doyle, el cual alabó los cuentos aunque cuestionó su moral. El modelo narrativo es parecido al de los relatos de Sherlock Holmes, con su inseparable amanuense el Dr. Watson. En el caso de Raffles el rol lo juega su amigo y compañero de colegio “Bunny” Manders. Son tan íntimos que a nadie le cabe duda que se trata de una pareja homosexual. Raffles es entre otras cosas un destacado jugador de cricket, además de esteta y maestro del disfraz. Se ha señalado que esta pareja novelesca se inspira en la pareja real, también literaria, del poeta Oscar Wilde y su amante Lord Alfred Douglas.

George Orwell, el autor de Rebelión en la granja, hizo el elogio de este temprano enemigo de la propiedad privada. Después de Sherlock Holmes, Raffles fue el personaje de ficción más popular entre el populacho lector británico a fines del siglo XIX e inicios del XX, época de grandes conflictos de clase. Su primera aventura está fechada en 1890. 

Contemporáneo de Hornung fue el francés Maurice Leblanc (1864-1941), creador de Arsenio Lupin, sin duda el más famoso en la estirpe de los “caballeros ladrones”. En el mundo de habla francesa Lupin le disputó el protagonismo a Sherlock Holmes en el gusto de las masas lectoras, ávidas de crímenes truculentos. Arsenio Lupin aparece en revistas a partir de 1905, unos pocos años después que Raffles según la cronología establecida. Pero Leblanc pergeñó una veintena de libros sumamente apreciados hasta su deceso. Luego hubo secuelas, comercio obliga. 

Arsenio Lupin no es un asaltante de jubilados o viejitas. Sólo ataca a facinerosos camuflados, ricos de preferencia. Es un vengador, un ladrón de guante blanco, un bromista. Su ideología es cercana al anarquismo. Le trabaja también a los disfraces y, en cauto desdoblamiento, el personaje se ampara en seudónimos: aparecen unos 50 en las diferentes novelas, cuentos y piezas de teatro que lo tienen de héroe.

Su influencia ha sido proficua y sólo mencionaremos por ahora a un trío de sus retoños, que esperamos presentar con mayor detalle más adelante: el refinado Ripley de Patricia Highsmith, protagonista de obras maestras como El amigo americano y A pleno sol, que dieron lugar a películas inolvidables;  Simón Templar “El Santo”, debido a la pluma de Leslie Charteris y antihéroe de una las mejores seriales de TV de todos los tiempos, con Roger Moore en el rol estelar; y Bernie Rhodenbarr, un ladrón escurridizo y competitivo, librero por añadidura, creado por Lawrence Block en una docena de novelas publicadas hasta 2013, amén de cuentos cortos; personaje todavía vigente por cierto. Cuenta con seguidores incondicionales, como aquí su seguro servidor.

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *