¡Bartolomé Leal al habla! Blog de novela policial y negra

En 1923, esta dama inglesa nacida en Oxford en 1893, de origen noble aunque bohemia y liberada, publica Lord Peter y el desconocido (también conocida en castellano como El cadáver con lentes), donde aparece el dúo formado por Lord Peter Wimsey (apodado el “Sherlock Holmes de los barrios chic”) y su hilarante mayordomo, Bunter. Recién Agatha Christie había publicado en 1920 El misterioso caso de Styles, donde nace Hércules Poirot, el detective de los grandes mostachos y las células grises. La Sayers escandaliza: interpreta el saxofón en una boîte de Bloomsbury, fuma habanos y es madre soltera. Mientras, publica El misterio del Bellona Club (1928), Veneno mortal (1930) y Muerte de un agente de publicidad (1933), que trata el tema espinudo de la ética publicitaria; más decenas de historias, de tramas complejas y escritura elaborada, como le gustaban a la seria universitaria que era. Sus traducciones del Dante siguen siendo un referente en Inglaterra. Era la autora preferida de Freud, según se cuenta.

 

 Estudiante brillante de literatura medieval y lenguas modernas, terminó sus estudios con honores y logró, gran cosa, que le permitieran recibir su diploma, algo vedado a las mujeres en su tiempo. En todo caso, nunca consiguió trabajos muy dignos, aunque se divertía, como que compuso unos versos de publicidad para la cerveza Guinness, de la cual era aficionada, ¡gran pecado! Gustaba mucho del cine, tanto que Lord Peter, su detective, está inspirado en el actor y bailarín Fred Astaire. También creó una investigadora mujer llamada Harriet Vane, escritora detective, que representa algo de sus ideas acerca de la emancipación femenina. La mencionada novela Veneno mortal la tiene de protagonista y es uno de los puntos altos de su producción.

 Feminista, escribió un libro escandaloso de título ¿Son humanas las mujeres? (1947) y, cristiana a su modo, publicó otro titulado La mente del creador (1941) donde analiza la doctrina de la Santísima Trinidad a luz de los desafíos de un escritor de novelas: Idea, Energía y Poder. Por estas herejías, la crítica oficial la destrozó en tanto autora policial, como una forma de descalificarla integralmente, pavimentando el camino a la menos ruda y por cierto más dotada Agatha Christie para la construcción de tramas sutiles y coherentes. Ambas se conocían, en cualquier caso, y formaron parte del libro colectivo El almirante flotante (1931), donde también contribuyeron Chesterton, John Rhode, G.D.H. Cole y Anthony Berkeley, entre otros miembros del llamado Detection Club en Inglaterra, agrupación de autores de novelas policiales. Dorothy Sayers lideró esta iniciativa, una curiosidad más que otra cosa; aunque hubo otros intentos colectivos del grupo más bien olvidados. Aquel libro fue traducido.

 Circulan en las librerías de viejo casi todas las novelas de Dorothy Sayers y varios de sus volúmenes de cuentos, en antiguas ediciones. De tanto en tanto aparecen algunas reediciones. Todos sus libros valen la pena para conocer a una autora que en su tiempo fue considerada la rival de Agatha Christie, aunque prontamente fue superada por la “reina del crimen” en cantidad y calidad. Sin embargo, la Sayers representa una corriente interesante en la “época de oro” de la novela de enigma, entre las dos guerras mundiales. Sus narraciones tienen a veces más información sobre las inquietudes sociales y políticas de la época que las de doña Agatha, como el avance del nazismo y la lucha obrera. Y por cierto, son libros opinantes, desenfadados y rupturistas.

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