Conversaciones sobre Novela Negra (Un espacio de diálogo entre escritores)

La novela negra latinoamericana es con creciente asiduidad materia de discusión y análisis. Lo hacen los lectores, los académicos y los opinólogos literarios. En casi todos nuestros países, aunque en algunos más que en otros, han surgido cultivadores entusiastas que, pasando por encima de las dificultades editoriales y la necesidad de ganarse la vida, procuran encarnizadamente producirse en la esfera literaria negra o policiaca. En los cada vez más frecuentes encuentros del género negro uno tiene la oportunidad de conocer a nuevos autores, hombres y mujeres a la par (nuestro género practica la igualdad sin retóricas ni militancias), quienes por sobre de toda clase de aprietos, escriben sin claudicar y publican a cualquier riesgo.

No es que nos falten temas. Sobran, vaya. Nuestro continente es rico en facinerosos de todas las calañas: desde los descendientes de los antiguos conquistadores y patriarcas coloniales (nuestra diz que aristocracia) que siguen defendiendo sus privilegios, además por cierto de los enriquecidos con la globalización, hasta las clases proletarias nacidas de la esclavitud, la explotación económica, la discriminación social o étnica, las nuevas migraciones y las furias de los marginados. Son muchos los estudios, sin duda con grados variables de profundidad, que han caracterizado a la novela negra (o el neopolicial) como el espacio donde se han ubicado las corrientes más críticas y renovadoras de la prosa novelística contemporánea.

Ahí estamos pues a mucha honra. Para dar espacio a esa chusma que no tiene quien le escriba, para salir de la contemplación umbilical que caracteriza a una parte de la narrativa latinoamericana, a menudo presa de aquella ramplonería encantadora a que nos han acostumbrado siglos de servilismo creativo ante el poder.

Suena un poco tremebundo pero no lo es tanto. Nuestra narrativa negra es seguida con devoción por cantidades crecientes de lectores, de todas las generaciones. Nos suelen dar de palos los críticos oficiales y sus epígonos, cuando no aprendices inflados de incultura; y allí seguimos insistiendo, tozudos. Pues hay algo que nadie puede negar: antes que nada nos gusta escribir. Escribir bien y de manera entretenida e interesante, no hacer sufrir al lector, no engañarlo, darle lo que busca. Los grandes autores de la novela picaresca bromeaban a menudo con sus lectores, diciéndoles que seguramente eran ricos a su modo porque tenían en la mano ese extraño producto llamado libro.

Bueno, no más verborrea. Este nuevo blog de Libreros.cl tiene por objetivo registrar conversaciones entre escritores del género negro sobre su trayectoria, su obra, sus influencias y sus fobias. Para acercar a lectores y autores. Para entregar un espacio, siempre tan mezquino, para que la literatura negra se difunda. No hay propósito didáctico, pedagógico ni pragmático (ciertas esdrújulas esconden trampas), sino un afán puramente lúdico. A ello los invitamos pues con este modesto registro de conversaciones en torno a un café o una cerveza.

 

Bartolomé Leal

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *